4 años, 4 meses y 17 días
La idea nos daba vueltas en la cabeza desde hacía algún tiempo. Era como si el destino y los caminos de la vida estuvieran empujándonos a los dos hacia el futuro que estaba por iniciarse.
“Los Domingos de Huerfanos”.
Los llamábamos así porque tanto mis padres como los suyos se iban al pueblo, y nos dejaban solos. Era un día en el que, por así decirlo, no teníamos padres. Y en vez de quedarnos en casa, yo programando y comiendo pizza y el masturbándose y tomando té, empezamos a quedar.
Esto fue durante el año 2006. Comíamos siempre en el mismo chino. Después o mirábamos reglamentos o jugábamos a Magic o hablábamos de la vida. Nos intercambiamos Anime, sufrimos y reímos nuestras experiencias con las mujeres y nos conocimos mejor.
Y un domingo de huérfanos tan normal como cualquier otro, surgió la pregunta.
-”Nos vamos a vivir juntos, ¿no?”
Todo cuadraba. Yo no estaba agusto en la nueva casa de mis padres, me pillaba todo lejos y aunque estaba aprendiendo a montar en moto no me acababa de convencer, me faltaba algo. Y la libertad que ganaría fuera de casa de mis padres hacia que las ventajas de mudarme fuera fueran muy altas. Creo que a el le pasaba lo mismo.
Coincidió además que una amiga nuestra (en aquel momento creo que empezaba a salir con ella) tenía una tía que tenía un piso en alquiler. Los planetas se alinearon.
El tiempo
Hace exactamente 4 años, 4 meses y 17 días David y yo recibimos las llaves de un piso de 2 habitaciones en Burlada. Llevamos ordenador, tele, libros de rol, cartas coleccionables y nos pegamos el primer año entero que vivíamos fuera de casa de nuestros padres, comienzo pizza, fumando petas, jugando a Pokemon, viendo anime, jugando a rol y viviendo uno de los mejores años de nuestras vidas.
A partir de ahí nos hemos mudado un total de 3 veces. A la Trave en 2008, a Ermitagaña en 2009 y a Iturrama en 2010. Y ahora vuelve a casa de sus padres.
Todas las historias del mundo tienen un final
En 1997 los creadores de “Magic The Garthering” crearon el complemento “Tempestad”, de 350 cartas. El lema de este complemento era.
“No llega la calma después de la tormenta. Solo Tempestad”
Fue hace muchos años, así que no estoy seguro si la frase era exacta, pero vamos, venía a decir eso. Me hizo gracia el concepto.
David se tiene que ir. Existen muchísimos motivos, pero por ahora nos separamos, al menos como compañeros de piso. Sé que los domingos le veré en la crónica de Anima que vamos a empezar, y que vive al lado, así que andará por casa tiempo seguro. Y en el Pio se que también le veré. Quiero decir, no voy a dejar de verlo ni nada así, pero ya no viviré con el.
Ya no podré llegar los sábados pedo a casa y entrar en su cuarto para despertarlo y contarle mis pensamientos o mis experiencias con las mujeres.
Ya no podré perseguir a Mikoto-chan.
Ya no podré reírme de sus chistes malos tan a menudo como quisiera.
Ahora será cuestión de ver cuánto van a cambiar nuestras vidas por el hecho de no vivir juntos. No se si no nos afectará o si, pero tenía la necesidad de recopilar un poco estos 4 años y plasmarlo. A fin de cuentas hasta este escrito es una forma de melancolía.
Dioses del Caos comparten piso. Capítulo I.
CAPÍTULO 1: UN CAÓTICO DESPERTAR
Nurgle andaba con la mosca tras la oreja. Con un firme manotazo la atrapó y la metió en un bote con las demás.
Sin embargo, una sensación de incertidumbre la recorría el cuerpo. Algo raro ocurría.
Levantó la cabeza de la almohada todo lo que su papada le permitía y miró el reloj, un fantástico reloj-calculadora Casio. En su momento, alguien pensó que era el regalo perfecto. Lamentablemente llevaba estropeado ya varios años. Podría habérselo quitado, pero la costra de mugre que se había acumulado bajo la correa le traía felices recuerdos de su niñez, al menos eso es lo que decía a la gente, la realidad era que, simplemente no encontraba una buena razón para cambiárselo.
Así pues, tuvo que encender su portátil para poder mirar la hora. Se encontraba en el suelo, a los pies de la cama. Hizo un esfuerzo sobrehumano para cogerlo con una mano sin tener que levantarse y se lo colocó sobre su prominente barriga. Se arremangó la camiseta de Caja Rural que llevaba para dormir (y para todo lo demás) a fin de notar el placentero calorcito de la batería recalentada sobre su vientre (los ventiladores del ordenador habían sufrido un incidente con un bote de queso para untar).
Eran aún las dos del mediodía. Por lo que podía dormir un par de horitas más antes de que le entrara hambre. Sin embargo, esa sensación inquietante seguía ahí.
Trató de pensar en qué podía ir mal. Se sacó los tapones de los oídos (hechos por él mismo con cera natural a lo largo de los años, hecho del que se sentía orgulloso) y entonces cayó en la cuenta de que el silencio en el pequeño piso compartido era absoluto. Normalmente, a estas horas, Khorne solía practicar con su odiosa guitarra y la escandalera de los amplificadores retumbaba por toda la escalera. Slaanesh debería estar despidiendo con un último revolcón a sus conquistas de la noche pasada (rivalizando en ruido con los guitarreos) pero no se escuchaban ni golpes, azotes, muelles oxidados, gemidos, gritos ni nada parecido. No le preocupaba no escuchar a Tzeench, nunca sabía que esperar de él así que perfectamente podía estar haciendo sus rollos de rarito en silencio. Sin embargo, algo lo escamaba.
Haciendo un notable esfuerzo salió de la cama, escupió sobre el cristal de sus gafas y lo frotó brevemente con el borde de su camiseta tratando de utilizar un retal con pocas manchas. Se las puso y cogió del montón de ropa de la esquina una pantaloneta de los Estrellas del Caos (es curioso como alguien que no conoce el significado de la palabra deporte, ni ha oído hablar del bloodbowl posee algo así, pero todo tiene su historia, y no es el momento ni el lugar para contar esa).
Como imaginaba, el piso estaba vacío. Lo habían dejado solo. Perfecto.
Se dispuso a pasar una tarde inolvidable con su videoconsola y y su mejor colega, el Rata. Levantó el teléfono y marcó el número que conocía de memoria. Tras un par de tonos, una voz chillona contestó:
• ¡Dimedime!
• Hey Rata, ¿Cómo va eso?
• ¡Oh! ¡Holahola!
• Nada tio, que me he quedado solo en casa y se me ha ocurrido llamarte por si quieres venirte a pasar la tarde.
• ¡Claroclaro!
• Bueno pues te espero aquí. Traéte algo de piedra y nos hechamos unos petas.
• ¡Sisisi! ¡Piedrapiedra!
• Jeje. Maldito cornudo vicioso. Nos vemos.
Tras colgar el teléfono, Nurgle se dispuso a preparar la tarde. Se dirigió al frigorífico pero no llegó a abrirlo. Le llamó la atención un papel que había pegado en la puerta. Básicamente ponía que estaban muy retrasados con el pago del alquiler y que el casero pasaría a cobrárselo de una forma u otra esa misma tarde. Todo ello escrito con gran número de insultos, amenazas y exclamaciones. Llevaba la firma del propio casero, el terrible Don Sigmar. Durante mucho tiempo fue objeto de las bromas de todos ellos, que acostumbraban a hacerle jugarretas y gastarle bromas, sin embargo, desde hacía unos meses, la cosa había ido a peor. Al parecer, Don Sigmar había destrozado a martillazos los escapes de la moto de Khorne y sus constantes amenazas habían empezado a hacerse realidad.
Ahora ya sabía lo que estaba ocurriendo, se habían largado y lo habían dejado a merced del odioso casero para aplacar su ira. Tenía que salir por piernas de aquella trampa mortal. Decidió esperar a Rata en la calle, donde se sentiría más seguro. Juntos encontrarían a los malnacidos de sus compañeros de piso y les harían pagar cara la encerrona.
//Mi compañero de piso Murgui (algunos le conoceréis por el debate de Sexo con calcetines y otros no le conocereis) ha iniciado este proyecto, que espero que haga las delicias de todos vosotros.
Cuando el sol asoma en Abril…
Apenas susurraré esto, con temor a que si el mundo lo escucha decida cambiarlo. Y los cambios en Pamplona suelen ser posibles.
Lo que susurraré es lo siguiente... Que buen tiempo hace.
Y la verdad es que eleva un poquito el ánimo. Colgar por fin la chupa de cuero te libera un poquito. Vas más ligero, te sientes más liviano. Y vas por la calle con una sonrisa mientras el sol te da en la cara.
Por supuesto la sonrisa no tiene nada que ver con todas las minifaldas y escotes que se empiezan a ver por la calle. Es simple y llanamente porque al igual que las plantas también nosotros necesitamos airearnos de vez en cuando. Un poquito de sol, un poco de calor, respirar el aire primaveral.
Ahhh, la primeravera. Disfrutar de los parques, de las largas tardes en la terraza con una caña fresquita en la mano, olvidarte del abrigo y las botas. Es como cuando estas con sed y la boca seca y muerdes una jugosa y refrescante naranja.
Poder coger de nuevo la bici (aunque yo no....los pedales de la mierdabici que tengo están más destrozados de lo que recordaba y ya no puedo andar en ella
. ), irte un rato a sentarte en la hierba y disfrutar del mundo un poco es algo que deberíamos hacer todos aprovechando estos días de buen tiempo.
Innovando el clásico
Sentimos los sonidos del tuenti. No volverá a ocurrir.
Desviaciones de las nuevas innovaciones en música y películas.
Espero que lo disfruteis.
Este vídeo y muchas más cosas en http://hettar.es
Y volvemos en 4…3….2……1……
Lo cierto es que merecéis una explicación. Y es la siguiente.
Estas últimas 2 semanas han estado llenas de incertidumbres para David y para mí.
David porque está desesperado buscando curro y no encuentra, y si no encuentra uno ya no podrá continuar viviendo conmigo. Y daría fin a un periodo de 5 años en los que hemos vivido juntos, pensado locuras y muchas cosas más. Y por supuesto si en 3 años que hemos estado viviendo juntos no hemos hecho el VideoBlog y hemos empezado ahora…si no viviéramos juntos no creo que lo continuáramos. Así que estábamos un poco expectantes con ese tema.
Y yo porque he estado con dos curros estas dos semanas. He estado impartiendo clases de informática para unas oposiciones y he llegado a casa tarde, cansado y sin ganas de sentarme ni un minuto más al ordenador. También ha provocado que estuviera distraído y algo brusco o seco, pero bueno, es lo habitual con el estrés.
También quería aprovechar para mejorar la integración del lector con las entradas. En el sistema nuevo que había probado no me acababa de convencer y tampoco lo domino tanto. Así que hemos vuelto al sistema anterior, le hemos limpiado la cara y hemos añadido un sistema algo mejor de compartición social. Y no es lo único. He aprovechado al cierre para preparar entradas que guardaré para poder no dejar huecos, al menos hasta que vuelva acostumbrarme a escribir.
He estado últimamente algo distraído, con muchas cosas en la cabeza que tenía que pensarlas bien para archivarlas o ordenarlas. Y ahora por fin volvemos, con muchos ánimos. Esperamos que nos continuéis leyendo y agradecemos que lo hagáis,
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Karate Debate – Sexo, dinero y caballos
2º Karate Debate de "El rincón de Hettar&Hatta".
Te zumbarías un caballo?
Este video y muchas más cosas en "El rincón de Hettar&Hatta" - http://hettar.es
Introducción a “El rincón de Hettar&Hatta”
Introducción a nuestro videoblog. Por fin Hettar&hatta se estrena.
Este video y muchas más cosas en El rincón de Hettar&Hatta- http://hettar.es
Por fin empezamos,
Karate Debate – Sexo con calcetines
Primer debate del videoblog de Hettar&Hatta.
El tema que tratamos es el sexo con o sin calcetines.
¿¿La salud ante el erotismo??
Este video y muchas más cosas en El rincón de Hettar&Hatta - http://hettar.es
Prólogo al nuevo blog
Como habreis podido observar, hemos cambiado el diseño y algunas cositas del Blog. Esto es porque hemos tenido un problemon con Internet y no tenemos acceso al mismo para subir nada de lo que queríamos subir hoy. Asi que tendreis que esperar a que los bondadosos señores de la compañia de internet nos hagan caso de una puta vez y nos vuelvan a activar internet para poder poneros el 1º post y arreglar el diseño de esta nueva temporada del blog.
Perdonad las molestias que pueda ocasionar este retraso por favor.
Un saludo. Pronto os ofreceremos algo que os haga olvidar este pequeño retraso.
Gatos eskizoplásticos
El reloj de mi móvil marca las 4:30. He tenido un sueño extraño. No lo recuerdo bien, pero un montón de gatos se abalanzaban sobre mí para devorarme en una calle de mi ciudad que se había convertido en un estercolero. No sé que significan los sueños y dudo mucho que me gustara saber que sentido tiene este. Sin duda algo relacionado con miedos e inseguridades de mi infancia que no he sabido superar o algún trauma de mi adolescencia mal gestionado en su momento. Tal vez se deba a un sentimiento de culpa desarrollado en mis primeros actos de masturbación o simplemente al hecho de que mi gata estaba tumbada sobre mi espalda y en un alarde de actitud pasiva-agresiva gatuna ha decidido afilarse las uñas con la manta.
Me da igual.
Se me ha quitado el sueño. Me he levantado me he lavado la cara y he comprobado el patético aspecto que tengo cuando apenas duermo una miserable hora y media. Si me preguntáis que he estado haciendo hasta las 2:46 (hora a la que me he acostado) esperando que os hable de algún tipo de actividad interesante como salir de juerga, follar con mi novia, hacer esculturas o alguna gilipollez similar, temo que os decepcionara saber que he estado tirado en el sofá viendo una serie de dibujos animados. Una de esas japonesas con cierto contenido en violencia, continuos juegos de palabras que resultan absurdos cuando son traducidos al castellano y llena de personajes esteriotipados. Es miércoles. Uno al azar dentro de un mes al azar.
El miércoles siempre me ha parecido un día absurdo. Ahora que lo estoy empezando ya me parece que todo empieza a carecer de sentido. Habrá a quien le guste por el residuo mental que deja la idea de que los miércoles a la tarde eran libres en su colegio concertado. Otros más optimistas dirán que ya se acerca el fin de semana. Sin embargo mi planteamiento es que es un día que prácticamente siempre está en medio de los días de jornada laboral, lo que lo convierte en un miserable día más. Pero cuando, como yo, estás en paro. El miércoles ya no significa ni eso si quiera. Todos los días son un día más. Pero el miércoles es ese maldito día en el que te haces la pregunta que, una vez formulada, trae tras de sí la sombra cruel del sentimiento de fracaso existencial: “¿Qué día es hoy?”.
Me la he formulado a mí mismo justo antes de ponerme a escribir y me he dado cuenta de que la verdadera respuesta no es “miércoles” sino un lamentable “¿Qué más da?”.
Eso me ha hecho darme un poco de asco a mí mismo. No sé, es como si el mismo comentario me hiciera sentir autocompasivo y miserable… Como si pensara que el mundo me debe algo. Es una pregunta que sale de lo más profundo del desprecio de un alma que siente estar sobrellevando una existencia vacía.
Cuando me veo tecleando en el ordenador me sobreviene la imagen de mí mismo golpeando con furia la ventana de “Windows” desde el otro lado de la pantalla. Como gritando un: “¡Por favor! ¡Qué alguien me libere! ¡Qué alguien se apiade de mí!” Absurdo, son las 4:30 de la mañana. La piedad se despierta a las 9:00 si es que se despierta a alguna hora. Y aunque alguien se apiadara de mí me sentiría insultado. Tiene un continente entero para apiadarse cuya única aparente misión es ser devorado por sí mismo y por el mundo entero. Yo no estoy tan mal como cualquier africano al azar elegido de los 910.844.133 habitantes de ese continente según la Wikipedia… Bueno, a no ser que el que caiga al azar sea uno de esos asquerosos ricachones que se regodean en su gloria levantada sobre las miserias de sus compatriotas, que de seguro también los hay. Entre novecientos millones de habitantes alguien tiene que haber que viva bien aprovechándose de los demás. Es pura estadística.
Igual este discurso suene a cabreo o frustración, pero no es así. Nace de un profundo sentimiento de apatía. Ni siquiera del aburrimiento. El aburrimiento me empujaría a estar tumbado y continuar viendo alguna serie de anime, o a jugar a algún videojuego de matar bichillos. No, lo que te empuja a sentarte delante de un ordenador a escribir lo primero que se te pasa por la cabeza sin ningún tipo de meditación previa es la apatía. Por eso en ocasiones nos descubrimos diciendo burradas como quien vomita pensamientos con la mirada perdida y un tono monocorde. Porque estamos apáticos. Porque lo que nos rodea nos da igual. Porque preferimos ignorar nuestra realidad a tener que hacernos cargo de ella, lo que nos haría responsables de nuestra situación. Porque somos humanos. Simplemente.
En cierta ocasión leí (o pensé, no recuerdo realmente haberlo leído en ninguna parte, pero me parece una idea demasiado inteligente para mí) que la mediocridad humana era nuestro mayor infierno. Pero, precisamente por ser nuestro mayor infierno es nuestro único trampolín a la gloria. La gloria no es sino superar nuestra mediocridad con nuestras fuerzas, haciéndonos diferenciarnos de la humanidad que nos rodea.
Pensando ahora sobre eso me vienen a la cabeza imágenes de personas que pisan y aplastan a otros para subir más alto. Como el ricachón de África, por ejemplo. Pero algo me dice que no tiene porque ser así. Al menos quiero pensarlo.
Mi gata ha venido al cuarto de estar. Parece que quiere que vuelva a la cama. Lo ha demostrado subiéndose encima de mi espalda y poniéndose a dormir. Son las 5:00. Debería descansar un poco más.
Buenas noches.
















