Un afilado encuentro
-“Tío, esto es la polla. Cuando me pire no había jala, y mira ahora, tenemos hasta almacenes. Joder, si llego a saberlo no me piro a buscar el fuego para comerme a Hettar.”
El pueblo había huido tras la muerte del emperador. La forma en la que murió, el fuego, los chasquidos sumado a todo lo anterior había conseguido que no pudieran más, y se marcharon.
En el pueblo ahora estaban solo Arton Sitches y Minion.
-”La ostia tío. Me voy a poner todo cerdo jalando.”
Arton observaba atentamente a Minion, sentado en un banco, mientras este estaba sentado frente a una hoguera engullendo.
-”Dime Minion...”
-”Que pasa?”
-” ¿Eso de hacer fuego....?¿Cómo......?”
-” ¡A que mola! Es una larga historia, pero el tema es que vi a un tipo hacerlo y dije...qué coño...y le di de hostias hasta que me conto como lo hacía, ja! Luego lo quemé vivo. Pero no puedo contarle a nadie como funciona tío, es solo para mi”
Arton continuo mirando inquisitivamente a Minion, hasta que resolvió que no sacaría nada de ese descerebrado individuo.
-”Bueno, ¿y ahora qué?”
-”Pos no se...yo buscaría a Hettar, para pedirle perdón de haberle dejado inconsciente por ahí todo tirado. “
**Este tío no se ha dado cuenta de que con el poder que tiene puede destruir a los robabombillas.....** pensó Arton. **Pero siendo como es sería hasta peligroso contárselo...podría hacer alguna locura. Y no quedaba tiempo...si los robabombillas localizaban la grieta sería el fin.**
-”Bueno, ¿y dónde puede estar ese tal Hettar?”
-”Ja, ni puta idea...Pero se me ocurre que.....”
Swingggggg
En un solo instante Arton Sitches se encontraba de pie, con una hoja de katana en la garganta. Detrás suyo una mujer con los ojos vendados, y Minion observando totalmente quiero.
-”Ostia Arton, tate quieto que esta te raja!”
-”No me digas....”
Mente enjambre
“Recuerdo dolor. No sabría expresarlo con mejores ideas.
¡Nuestro!.
La ira hincha mis venas. No recuerdo quien soy.
¡Oscuro!.
Millones de chasquidos. Mío solo queda estos pensamientos.
¡Despierta Despierta Despierta!”
La estancia es oscura. Millones de puntos rojos observan el centro de la sala, donde descansa una criatura que no se ha visto nunca. Un tronco humano, con garras en lugar de brazos. Toda su piel es oscura y está cubierta de vello recio y largo. Su cintura se une a un abdomen insectoide. Su rostro es irreconocible por culpa de los cortes y de la angustiosa mueca de dolor.
El pecho de la criatura se mueve, la criatura respira constante.
“Recuerdo los ojos, sus garras clavadas en mi cuerpo.
¿Cuantas veces morí?
¡Fuego! ¡Miedo!”
Como un golpe en la mente, la criatura se incorpora como si un latigazo recorriera su espalda. Varios tubos recorren su espalda, conectados a una máquina que introduce en su cuerpo un líquido negruzco.
La criatura abre unos ojos extrañamente humanos que casi se salen de sus orbitas. Recorren lentamente su cuerpo, desde los brazos hasta el aguijón en el límite de su abdomen.
“¿Que soy?
Recuerdo piernas.
¡Huir!¡Huir del fuego!”
La criatura se incorpora, y avanza hasta donde los tubos le permiten. Los millones de ojos le siguen.
A los pies de la criatura hay unos despojos. La sangre esta ya seca, la carne podrida y la tela hecha jirones. Pero en medio de los despojos algo brilla. La criatura se agacha a recogerlo.
“Recuerdo este brillo.
¡Replegar¡¡Terror!¡Morir!
¿Miedo de que?¿Quien muere?
¡Morir!¡!Mal lugar! ¡Huir!
Huir. Yo recuerdo que también huía...”
La criatura contempla la placa mecánica que ha recogido mientras recorre con su garra los surcos que tiene escritos.
“Reconozco estos rasgos. Son palabras.
¡Recuerdos humanos de otro lugar!¡Destrucción!
¿Que pone...?....
¡Quietos!¡Quietos!¡Quietos!
G.....
¡Norte!¡NORTE! ¡NORTE! ¡NORTE!
Gi.......
¡Recuerdos humanos! ¡Cicatriz hasta dentro!
Gib.....
¡¡¡¡Destruir planeta con fuego!!!!
Gibert.....”
La criatura deja caer la placa metálica. De sus ojos caen lágrimas. Pero su cuerpo gira, y seguido por millares de criaturas de aspecto arácnido se aproxima a una inmensa cristalera que muestra la tierra.
Desde el espacio se ve en el norte una inmensa brecha en la tierra. Un acceso directo hacia el núcleo.
Y la criatura abre por primera vez la boca mientras un estruendo de chasquidos llenan el silencio del espacio.
“¡¡¡MATAREMOS HUMANOS!!!
¡¡¡DESTRUIREMOS PLANETA CON FUEGO!!!”
Un hombre iluminado
El golpe de la puerta con la pared lo despertó.
-“¡Emperador!”
El Emperador se incorporo lentamente de la cama. Aun le dolía la cara, y las vendas le apretaban tanto que provocaban que le doliera la cabeza cada segundo. Habian tenido que vaciarle las cuencas oculares tras el ataque de la asesina. Estaba contento de seguir con vida, pero ya no podía ver.
Aun así reconoció la voz de aquel chico que estaba cada día con el, ayudandole desde que había perdido la vista.
-”Dime Gron.”
-“Emperador, algo ha llegado volando. El pueblo esta asustado y se ha reunido en la iglesia.”
-”¿Volando? ¿Y que forma tiene?”
-”No sabría decirle, oculta la luna con su tamaño y el ruido que hace es como el de una máquina.”
-”Ayudame, veamos que ocurre fuera.”
Gron se dirigió rápidamente hasta la cama del emperador para ayudar a levantarlo, y lentamente lo acompaño hasta la puerta de la Iglesia.
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-”¿Este es tu pueblo?”-Pregunto Arton Sitches.
-”Claro tío. ¿A que esta chulo? Y aun están vivos, pensaba que se habrían jalado entre ellos, jajajaja. Van a flipar cuando vean la antorcha esta.”
-”Voy a descender.”
Arton manipulo los mandos de la Astronave para descender lentamente. Gracias al radar de infrarojos de la nave podía ver donde aterrizaba...sino estaría a ciegas. Por fin aterrizo, en la plaza en frente a la iglesia.
-”Tendrás que ocultar un poco la luz de la antorcha, para que no los dejes ciegos de golpe y se acostumbren poco a poco a la luz.”
-”Como digas tío.”
-”Vamos.”
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Todo el pueblo estaba temblando de miedo en la Iglesia. Algunos se preguntaban si sería un nuevo arma de los Robabombillas. O si simplemente ya habían perdido el planeta y los lideres descendían ante la desaparición de la amenaza de Hettar. El recinto olia a desesperanza y a orines.
El emperador se puso en la puerta de la Iglesia, a la cabeza.
-”Pueblo mío, no temáis. No pasarán de aqui. Gron, describeme que ocurre.”
-”Señor, algo se ha abierto. Veo...veo.......” La voz de Gron se corta de repente.
-”¿Que ocurre, Gron?”
Pero Gron apenas puede responder. Nadie del pueblo respondería en ese momento. De la máquina han descendido dos personas, iluminadas. Una llama que brilla intensa entre las manos de uno que hace muchos años fue parte del pueblo. Fuego.
-”Me llamo Arton Sitches, Comandante en Jefe de la Astronave Neptuno. Hace 30 años abandone este planeta y en el espacio conocí la Oscuridad. Ahora vengo a ayudaros a combatirla, ofreciendo mi vida y mi nave a vuestro servicio. A mi lado esta Minion, aquel que ha encontrado fuego entre tanta oscuridad.“
-”Tío! Que a mi ya me conocen. Que pasa peña! Mirad que he traido, jajaja. Ahora podremos comer caliente!”
Minion se adelanto con la antorcha y todo el mundo lo miraba como hipnotizado.
Fuego...no se había visto fuego desde hacia años.
Pero habia alguien que no miraba el fuego.
-”Gron, acercame hasta Minion.”
-”Por supuesto Emperador.”
El Emperador ciego se aproximo hasta el buscador del Fuego, hasta estar frente a el.
-”Que pasa tío. ¿Eres el jefe de estos? ¿Que te ha pasado en los ojos? ¿Por cierto, donde teneis escondido al cabronazo de Hettar? Que me lo quiero jalar!!! jajajajaja”.
Y en un movimiento que nadie se esperaba el Emperador arrebato la antorcha de Minion de las manos y la lanzo lejos hacia la oscuridad. La antorcha voló unos metros hasta caer al suelo y apagarse.
-”¡¡¡Has traido fuego!!! ¡Estais locos, solo quereis destruirnos! ¡!Primero Hettar y todas esas malditas criaturas persiguiendole. La Asesina diezmandonos. La maquina esa. y Fuego!!!!!”
El Emperador estaba histérico gritando.
-”¡¡¡Hettar esta muerto, tu fuego extinto. No eres nadie y todos moriremos!!!”
Arton Sitches había conocido la locura en el espacio. Pero en apenas un instante, sin que pudiera preveerlo, ese hombre ciego habia destruido toda la esperanza de la humanidad al tirar la antorcha.
Y el emperador siguio gritandole a Minion hasta que este le dio un tortazo.
-”No se quien eres, ciego de mierda. Pero ahora te vas a joder.”
Minion agarró las manos del emperador, puso los ojos en blanco y empezo a entonar un cantico. Y de pronto el emperador estallo en llamas. Ardiendo, poseido por su locura y ciego, empezo a correr en dirección al palacio. Y en apenas 2 minutos el palacio entero estaba en llamas. Los gritos del Emperador se oian en todo el pueblo, hasta que se hizo el silencio.
Y cuando el silencio llego a su instante más insoportable fue cuando a lo lejos empezo a oirse de nuevo crujidos y chasquidos, como si millones de patas y garras se movieran o se comunicarán. Pero esta vez el ruido era distinto, no era un ruido de superioridad y muerte. Era de ira y miedo.
Reflexiones en las nubes
La Astronave surcaba silenciosa el vasto mar de nubes oscuras. Arton Sitches manejaba los mandos casi sin interés, con la mirada perdida en la oscuridad del cielo. Tenía muchas cosas en la cabeza, y no tenía muy claro que hacer.
A bordo tenía como invitado a un hombre que se había presentado como Minion. No era un individuo muy “brillante”, y el lenguaje soez que solía usar hacia que lo catalogara incluso como una persona desagradable. Y a pesar de eso había encontrado fuego en ese mundo apagado.
Minion le había hablado de un poblado humano. El poblado necesitaba comida, y algo que los salvara. El había salido a buscar lo que fuera, y había abandonado a su único compañero para ir a por Fuego. Según el para comerse a su compañero...pero tenía sus dudas. Nadie va a buscar Fuego a sabiendas de que ya nada está iluminado.
No podía abandonar el fuego. Tal vez fuera la única esperanza que tenían. Una luz que diera fuerza a los supervivientes para luchar contra los robabombillas. Y atrás había dejado una herida en la tierra que daba acceso a esas malditas criaturas para consumir el mundo por completo, pero el fuego era más importante.
Y sobre todos esos pensamientos se cernía una oscura neblina. La luz había sido la fuente de esperanza en otro mundo, a miles de años luz de la Tierra. El y Gibert habían alzado a una raza contra los robabombillas usando el poder de la luz...y ahora esa raza estaba extinta.
Millones de vidas que pesaban en el corazón de Arton Sitches.
Gibert... ¿Volveré a matar una raza entera? ¿Me arrodillaría impotente a ver como otro planeta expira, como otro sistema cae?
Arton Sitches continuaba navegando la Astronave sin un rumbo concreto, mientras reflexionaba.
De pronto la estancia se ilumina con una ardiente luz. Minion se aproxima rápidamente a Arton.
-“Eh, tío. A donde leches vamos?”
-”No lo tengo muy claro, pero tenemos que llevar el Fuego a un lugar seguro”.
-”¿Y si vamos a mi casa? Tengo puestas trampas para Oso fuera.”
Arton reflexiona. Lo más seguro es permanecer en la Astronave, a kilómetros del suelo. Pero tienen que reabastecerse de alguna forma, y en un poblado pueden reunir información de cómo está la situación en el planeta.
-”¿Hacia dónde voy?”
Minion mira por la ventana.
-”Tira pa’lla”.
-” ¿Hacia dónde?”
-”Hacia allá”
-” ¿Donde es allá?”
-”Coño, allá es allá” - dice señalando Minion.
Arton le mira disgustado
-”¿No es más fácil decir hacia la derecha? ¿O a estribor?”
Minion lanza una sonora y grotesca carcajada, y luego dice.
-”Tu tira pa’lla y llevaremos el Fuego a mi gente...si no se han comido ya entre ellos.”**
**Recordemos que Minion abandono el poblado antes de que Hettar llevara al emperador, así que no tiene la menor idea de cómo está la situación en el poblado. **
A través del desierto.
Todo lo que se veía era arena y pedruscos. Los eriales que había provocado la ausencia del sol y sobre todo la falta de luz provocaba que en la mayor parte del mundo reinara el desierto. Un desierto frio e interminable.
Nadie iba al desierto, ya que no se había determinado ni su extensión, ni si seguía creciendo. Ir al desierto era firmar una carta de suicidio, ya que perderse era inevitable y no había ni comida ni agua.
Y aun así había personas en el desierto. Dos mujeres y un muerto recorren el pedregoso terreno.
La que encabeza la marcha es un cuerpo femenino embozado en vendas para ocultar sus malformaciones. Una mujer sin miedo a nada que ve un camino invisible en el aire.
Le sigue una mujer con los ojos vendados y una katana a la espalda. Su cara tiene ciertos rasgos reptilianos, revelando su mutación. Una asesina silenciosa que porta el cuerpo mutilado y sin vida de Hettar.
Durante días avanzan sin detenerse más que a beber un sorbo diario de agua o comer pequeños frutos que llevan encima. Y aunque la fatiga las vence cada paso y cada segundo saben que su misión y su deber es más importante.
Y continúan...Continúan hasta llegar a la cima de levantamiento pedregoso. Y los ojos de la mujer que encabeza la marcha brillan de alegría y de esperanza al contemplar una edificación en piedra edificado hace mil años por los hombres adoradores del sol.
Avanzan y entran por una pequeña puerta que se encuentran en un lateral de la construcción, internándose en una estancia iluminada por candiles y antorchas. Una estancia con luz. La asesina apoya el cuerpo de Hettar sobre una especie de camilla metálica que se encuentra en el centro de la estancia. Y aun con los ojos vendados contempla el rostro de Hettar. Con sus manos empieza a recorrer su rostro hasta encontrar sus labios. Y lo besa.
La mujer deformada se sitúa en la cabecera de la camilla, donde reposa la cabeza. Le acaricia el pelo, haciendo que caiga arena tras la caminata. Se destapa las vendas del rostro, y sonríe.
-”Hermano.....”
/// Aviso sobre historias de Oscuridad.
Atentos, tras la revelación que tuve hace unas semanas he decidido acortar el cuento a 4 capítulos en vez de a 5 que era lo que tenía pensado en un principio. Y habrá muchísimas sorpresas que os contaré sobre historias de oscuridad cuando terminen.
Ciego de locura
Todo el pueblo estaba reunido. Sentados en el suelo y rodeados de oscuridad todos oraban en silencio. Y delante de ellos una impresionante estatua que sellaba un mausoleo. El ultimo hogar para los restos mortales de Hettar.
El Emperador encabezaba el grupo, y estaba arrodillado justo en frente de la tumba.
-“Perdónanos. Ahora los robabombillas abandonarán este mundo ya muerto, ya que no estás tu para protegerlo.”
Y todos se retiraron, dejando el mausoleo solo, perdido en la Oscuridad.
Al llegar a su sala del trono, el Emperador cayó de rodillas y empezó a llorar. Lloro como nunca antes había llorado. Su pueblo había estado siempre perdido, y ahora la única diferencia es que habían matado al causante de todo y también a su última esperanza. Pero ya estaba, ahora solo tendrían que esperar a que el hambre o la sed los matar.
Dignamente se levanto, se seco las lágrimas y avanzo hacia su trono con la cabeza muy alta. Y se sentó lentamente, se ajusto la corona y miro al vacío, esperando.
-”Que coño has hecho.”
Una voz de mujer susurro esas palabras desde una esquina. Del susto al Emperador se le cayó la corona al suelo, rebotando y rodando por la estancia. El rostro del Emperador estaba contraído por el terror.
-”Yo...yo...yo no he...hecho nada...”- Respondió a la voz tartamudeando.
-” ¿Entonces no has estado en un Mausoleo, llorando la memoria de tu amigo? ¿No conspiraste con los que mandaron la señal? ¿No asesinaste a Hettar como un perro engañándolo? ¿No has condenado a tu pueblo a la muerte? Yo creo que eso es hacer mucho...y hacerlo mal. Pero no es “no hacer nada”.”
-”Pero había que hacerlo....los Robabombillas vinieron a por el, preguntaron por el. Lo olían, y nos habrían matado si no les hubiéramos ayudado. Ahora que está muerto nos dejarán en paz.”
-”Menudo Imbécil. Ahora vendrán, ahora que lo has matado no hay nada que los pare, y os matarán a todos. Y buscarán su cuerpo, ya que lo necesitan. Pero me lo voy a llevar.”
Los ojos del Emperador casi se salieron de las orbitas.
-”¡¡Llevártelo!! No..No puedes llevártelo”- Grito. El terror se había convertido en locura en su rostro, y de su boca empezaba a manar espuma. -”No te lo lleves, NO TE LO LLEVES!!!”
Corrió como un poseso hacia la esquina desde donde surgía la voz. Se abalanzo ciego contra la voz. Y una impresionante fuerza lo arrojo hacia el lado contrario. De la esquina aparecen dos figuras femeninas. Una de ellas porta una katana a la espalda y tiene los ojos vendados. La otra es una mujer desfigurada, un monstruo.
La mujer desfigurada se adelanta, mira al emperador con desprecio y pronuncia las siguientes palabras con solemnidad.
-”La Luz volverá. Y tú no la verás. Ese es tu castigo.”
Y de un rápido movimiento, la asesina de la katana desenfunda y corta la cara del emperador. Rasga su carne y sus ojos. Un aullido de dolor recorre las estancias del palacio, y mientras el rostro del emperador llora sangre las mujeres se retiran.
Hacia el Nucleo.
Capitulo III.
Diario de Arton Sitches.
Día 2 desde el aterrizaje.
Según mi estudio del lugar, he aterrizado la astronave en un punto sin determinar de los fiordos nórdicos. Debido a la ausencia de sol toda la zona norte de Europa se ha convertido en un increíble glaciar. Un muro de hielo secciona el horizonte hacia el norte y toda la zona está plagada de cuevas gélidas.
Tras esconder la astronave me he dedicado a explorar la zona. Nada. Ni un signo de vida. Ni animales ni humanos. Las estalactitas de varios metros de altura han sustituido a toda la flora que antes habitaba aquí.
Un desierto helado.
Día 4 desde el aterrizaje.
Ya he colocado los emisores tectónicos. En 6 días alcanzaran las placas, provocando una grieta que me permita acceder al núcleo del planeta. Ahora solo tengo que esperar. En la Astronave aun tengo víveres, y ya he preparado el detonador. Paso las horas recorriendo los diferentes cuadrantes del lugar, comprobando la función de los emisores y rastrando signos de vida.
Día 10 desde el aterrizaje.
Hoy es el día.
Gibert, lo siento.
Dios, perdóname por el acto que voy a realizar.
Arton Sitches dejo de escribir en su cuaderno, respiro hondo y cogió el explosivo. Era diminuto, del tamaño de una pelota de Tenis. Por un instante imágenes de cuando jugaba con Gibert al tenis pasaron por sus ojos, y una lágrima que se congelo al instante cayó sobre la mesa, fragmentándose en mil pedazos.
Arton avanzo lento por los pasillos de la astronave. El acto que tenía que realizar suponía una terrible carga, incluso para el. Era el 4º planeta que tenía que destruir. Pero sería el último. Tenía que serlo, o la muerte de Gibert habría sido en vano.
Elevo la Astronave, hasta una altura prudente. El terremoto que iba a provocar iba a ser terrible, mejor estar alejado hasta que finalizaran los temblores y pudiera acceder al núcleo.
Y de pronto, en un instante y como si fuera un espejismo, en la lejanía Arton vio una luz titilar. Una diminuta y minúscula fuente de luz. Perplejo contempla la escena, y ve que el sistema ha detectado vida. ¡Vida!
Y en ese momento empieza el terremoto.
El ruido es brutal. La tierra tembló creando una inmensa grieta. Arton no sabe que hacer. ¡No podía haber vida, era imposible! ¡Y menos luz! El Terremoto! ¡La grieta se ensanchaba y se aproximaba hacia el foco de luz!
Rápidamente se dirigió a la sala trasformadora, y apago de golpe el sistema. Solo esperaba que no fuera muy tarde.
Volvió a la sala de mandos y dirigió la astronave hacia el foco de luz. La grieta continuaba avanzando, pero con mayor lentitud.
La astronave cruzo el cielo en segundos, paro sobre el sitio y Arton descendió.
Era una caverna, o lo que quedaba de ella, ya que el terremoto había provocado un derrumbamiento, y la tierra continuaba temblando.
"¿Hay alguien ahí?" -grito Arton.
Y de pronto, de una esquina, apareció un hombre. Tenía aspecto de hambriento, sus ropas estaban destrozadas. Y en su mano tenía una antorcha. El fuego ilumino la estancia. Arton se quedo sin palabras. Y el hombre pregunto.
"Tu, joputa. No me acercarás en el avión ese a casa, no? Que ya tengo el fuego tío y tengo que comerme a Hettar."
Mi encuentro con el Emperador. Fin al 2º Capítulo.
Me levante definitivamente de la cama. Había estado pensando demasiado en el pasado...aunque al fin y al cabo era lo único que nos quedaba.
Recuerdo una de las frases de mi madre.
-"Vivir en el pasado es importante para comprender el futuro. Pero te estancas y dejas de vivir. Y si vives solo en el futuro no sabes a donde ir. El truco es caminar de espaldas."
Nunca llegue a entender a mi madre, y murió muy pronto como para que me explicara las frases que me decía.
No se que contarle al Emperador...teniendo en cuenta el estado en el que se encuentra lo más probable es que ni siquiera entienda lo que ocurre.
"¿Y lo entiendes tu?"-Pregunto la voz.
"¿Yo? He visto mi propia tumba, como mi cuerpo mataba roba bombillas sin tener control de mis actos. He visto mi pasado y mis sueños, a dos mujeres no humanas que no hablan y oscuridad. ¿Cómo quieres que entienda nada?"
Silencio...
"Ahora te callas, verdad puta voz...??"
Silencio...
Respiro hondo y empiezo a caminar hacia la sala de audiencias. Observo las paredes. Están todas acolchadas. El Emperador y yo las acolchamos hace tiempo para poder hablar sin temor. Por eso la única zona en la que puede existir ruido en muchísimos kilómetros a la redonda es este palacio. Pero los acolchamientos están desgarrados. Los cuadros caídos y rotos.
A debido haber un ataque...pero... ¿En Palacio?
Al entrar a la sala de audiencias me asombro de lo destrozada que esta. Una pared está completamente derribada. Los posters, cuadros, telares y miles de decoraciones que el Emperador, en su locura, había colgado del techo estaban rasgados, pisoteados y tirados por el suelo.
Todo el pueblo me ha hecho un pasillo hasta la silla de audiencias. En frente a la silla esta el trono. Y ahí está sentado el Emperador, Con una cara seria, mirándome.
Me acerco y me siento.
"Hettar..."-dice el Emperador-"Me...me alegro de verte."
"Que hay...".
Noto al Emperador distinto. Ya no le brillan los ojos como un poseso, ni hace muecas todo el rato. Y el tono de su voz...
"Quería pedirte disculpas. Disculpas por Erin, por no haber sabido llevar al pueblo donde debía llevarlos. Siento la discusión que tuvimos, lamento mucho haberte ocultado tantas cosas que sabía. En su momento no las consideré importantes, no pude entender vuestro temor y miedo."
Estoy asombrado, ha recuperado la lucidez. No soy capaz de articular palabra.
"Ahora yo también he conocido vuestro terror, vuestro miedo. Cuando ayer esas criaturas asaltaron nuestro pueblo. Oh Hettar, no sabes todos los que han muerto. Durante estos dos meses han venido tantos...y ahora están todos muertos."
El Emperador se levanta. Sus pasos son vacilantes y sin fuerza. Se tambalea hasta mi y cae de rodillas a mis pies.
"Y sobre todo...en serio lo lamento...siento que tengamos que hacer esto."
Y en ese momento, sin apenas darme cuenta, siento un frio insondable que atraviesa mi corazón. No soy capaz de moverme. Al mirar hacia abajo observo un cristal que me atraviesa el pecho. La sangre empieza a gotear, y el cristal me atraviesa lentamente más y más. Oigo llantos a mi espalda. Giro un poco la cabeza, y veo que ha sido mi propio pueblo quien me ha clavado un fragmento de vidrio. El corte va siendo cada vez mayor. Siento que la fuerza me abandona, y tras un rápido mareo, desfallezco.
Escucho la última sentencia del emperador antes de morir.
"Se ha cumplido. Ahora podremos volver a vivir."
Y de una oscuridad llena de temor, llanto, desesperación y angustia viajo a una oscuridad serena, en paz.
Fin del Capítulo II. Tras sanfermines empezará el Capítulo III
La asesina. Adiós al Imperio (Parte II/II)
Me desperté desesperanzado.
Ya hacia algunos días desde que el Emperador y yo habíamos discutido, y los ánimos estaban muy bajos. El mismo pueblo lo había notado, y el cargante silencio que de normal nos fortalecía se convertía en una asfixiante atmosfera.
Tras la discusión traté de evitar a todos todo lo posible. Y para ello me centre por completo en la investigación del cadáver.
Lo había encontrado Gron, el chaval más joven de nuestra comunidad. No reconocimos quien era y no faltaba ninguno de los nuestros, pero sus heridas era largas y profundas. Eso provoco que el miedo a los robabombillas volvió a florecer en nuestro ser.
Tras examinarlo minuciosamente descubrí tres hechos que me mosqueaban.
El primero de todos es que el hombre no estaba escuálido y delgado como nosotros, sino que estaba muy bien alimentado.
El segundo que el corte no parecía de una zarpa o garra. Aun recordaba los cuerpos muertos desgarrados. El corte de este hombre era limpio, de un solo surco y de la misma anchura.
El tercero fue encontrar arena en sus bolsillos.
Encontré en uno de sus bolsillos llenos de arena una cartera. En ella había varias fotos de gente que no conocía, una tarjeta de un videoclub bastante antigua, una carta y su identificación. Su nombre era Redon. La carta estaba llena de apuntes, números, cálculos y otras cosas que no acababa de entender.
Durante un par de días más seguí pistas que nos dejo ese cuerpo, pero nadie había visto ni oído nada. Nadie reconocía los datos de la carta ni la identificación ni las fotos. Al final me di por vencido.
Los días que faltaban para el discurso los malgaste en casa haciendo mala ostia y calentándome la cabeza. Ni el estudio del cadáver me había hecho olvidar la discusión.
Por fin llegó el día. Había dejado al Emperador solo para que pudiera reflexionar. Ahora tenía una oportunidad para que volviera a confiar en él, y un discurso hipócrita para que el pueblo recuperara la fe es lo que ahora mismo no necesitaba.
Estábamos todos en casa, preparándonos. Teníamos que esperar a que la campana sonara. Es la única vez que se hace sonar la campana, durante los discursos de nuestro emperador. La campana suena una vez. Suena bajito, de forma que no retumbe por los alrededores. Por ello tenemos que estar pegados a las ventanas atentos para ver si podemos escucharla.
"DONGGG"
La señal. Todos salimos de nuestras casas y nos dirigimos al subterráneo. Hay susurros nerviosos, muchos están ansiosos por ver que les dirá el emperador.
Nos sentamos en la sala. Erin pone con mimo los papeles en el pedestal y se adentra en la sala trasera. Pobre niña. Siento mucha lástima por ella.
El Emperador aun no sale. Estará preparándose. En un arrebato me levanto y voy hacia la sala. Creo que para aliviar la tensión puedo hablar un poco, aunque sea como buena voluntad.
Conforme me voy acercando siento la mirada de todo el pueblo en mi espalda. No se si me reconfortan o me odian, pero me da igual. Ellos ya han elegido otro camino.
Llego donde el pedestal, y oigo voces en la sala. Avanzo hasta la puerta. Me asomo.
Sobre las rodillas del emperador yace Erin. Tiene un brutal golpe en la cabeza de donde mana sangre como una fuente. El emperador está llorando. En una de sus manos hay una piedra ensangrentada. Con la otra esta anotando algo en su diario. Lo anota con la propia sangre de Erin.
-"¡Pero qué has hecho!"- grito. Pero mi grito no es escuchado por nadie, ya que en ese momento, sobre el pedestal, cae un cuerpo de manera violenta. El pueblo empieza a chillar, todos los temores que habían florecido sobre los robabombillas a lo largo de los últimos días estallan de pronto.
Todos tratan de huir, pero he cerrado la puerta al entrar el último, por precaución. Les he metido en una trampa.
Me giro rápidamente. El emperador está de pie, mirándome. La piedra aun la tiene en la mano y ha dejado tirada a Erin en el suelo. El sigue llorando.
-"Hettar.....". Da un paso hacia mí, levantando la mano con la piedra.
Doy un paso para atrás, pero de pronto veo que en la sala hay otra persona. Detrás del emperador, acuclillada en una esquina, hay una mujer. Y la reconozco. Es una de las mujeres que salía en las fotos de Redon.
Me quedo petrificado. ¿Qué estaba pasando?
Y en un instante el mundo se para. La enorme cristalera de la sala se quiebra en mil pedazos, entrando una figura a través de ella. Una figura humana embozada en una amplia capa.
"Swingggggg". El sonido rasga el aire. Porta una katana.
Me aparta de un golpe. Al emperador le golpea con el mango en la cabeza. A la mujer la destroza de 4 rápidos golpes.
Viendo que no pueden huir por la principal, todo el pueblo se dirige a la sala trasera, desesperados, buscando la puerta de salida trasera. El caos hace que no vean lo que ha ocurrido en esa sala. Y cuando entran soy arrastrado por la multitud.
Para mí ya no queda Imperio.
El Caos fue disipándose lentamente. El Emperador volvió, pero parece que el golpe y lo ocurrido aquel día lo había trastornado. Se comportaba como un adolescente idiota y no recordaba nada de lo ocurrido. El pueblo no había visto lo que pasó en la sala, así que me lo guarde para mí.
Han pasado ya cerca de tres años. Han llegado muchos refugiados a nuestra comunidad, pero la asesina nos ha diezmado lentamente. Hasta hace unos dos meses, pero esa historia ya la conocéis.
//En la próxima entrega fin al 2º Capítulo. Mi encuentro con el Emperador.
La asesina. Adios al Imperio. (Parte I/II)
Restos del diario quemado del Emperador. Narran los sucesos ocurridos durante el duodécimo aniversario de su Imperio.
Desde que Hettar me trajo de las montañas no he encontrado la paz. Veo los sueños de mi abuelo inalcanzables. Esta gente me quiere y me agradece lo que he hecho. ¿Pero seguirían agradeciéndome los cultivos que ahora devoran con avidez, seguirían respetándome y queriéndome si supieran lo que hice para obtener este poder?
Como me dijo mi abuelo, no son preguntas que debe hacerse un hombre. A fin de cuentas el fin siempre justifica los medios.
Hoy debo dar un discurso al pueblo. Un discurso por el duodécimo aniversario de mi llegada a esta comunidad. No será un gran discurso, ya que lo realizaremos en la sala insonorizada en el interior de las cuevas. De esa forma es imposible que mi voz llegue a los confines del mundo. Pero esos sueños de juventud se han desvanecido a lo largo de estos años. Ahora sé que podría escuchar mi voz...y prefiero seguir callado.
Durante estos 12 años he comprendido los cu...
Continúan 3 páginas quemadas.
...a Hettar y los suyos me ha cambiado. Antes solo debía proteger mi poder, ahora protejo decenas de vidas a mi cargo. He adoptado a una pequeña huérfana y ya lleva 5 años conmigo. Le he enseñado a leer y a escribir y cada día habla más. Le divierte escucharme mientras preparo mis discursos, y aprende como entusiasmo las artes del cultivo que poseo.
Le he llamado Erin, que en mi lengua materna significa "bienaventurada".Ellos están aprendiendo de mí a cuidar la tierra. Pero ellos no me enseñan nada. Solo Hettar, que cada mañana viene a despertarme y dar un paseo mientras hablamos. Me ha explicado el miedo, el terror. He comprendido el peso de la oscuridad y las carencias previas a mi venida. Antes solo veía el futuro dorado que traía conmigo. Pero lentamente ese futuro se ha cubierto de las sombras que existen en el mundo. No ha sido culpa de Hettar, ni de esta comunidad. Ha sido culpa de mi abuelo por ocultarme el mundo durante tanto tiempo.
Pero son justo esas sombras las que hacen que no falle en mi misión. Liberar de las sombras al mundo es mi objetivo ahora.
Páginas arrancadas y algunas quemadas...
...me ha ayudado en mi discurso. Se lo ha pasado muy bien y me ha escuchado atenta cada frase que pronuncio. Desde que discutí con Hettar Erin ha sido mi único apoyo.
Ahora no sé qué decirle al pueblo. Las frases que apenas hace una semana tenían sentido ya no lo tienen. Antes había esperanza, ahora solo trato de tapar los miedos con palabras vacías.Y la culpa es de ese maldito cadáver. No se han visto Robabombillas desde hace casi 7 años...pero entonces…
Páginas quemadas……ste secreto. Con su muerte solo yo lo poseo y las lagrimas que derramaré hasta el fin de mis días lo ocultarán.
“Sodoth auer Erin”
El resto del diario esta quemado.














