La asesina. Adiós al Imperio (Parte II/II)
Me desperté desesperanzado.
Ya hacia algunos días desde que el Emperador y yo habíamos discutido, y los ánimos estaban muy bajos. El mismo pueblo lo había notado, y el cargante silencio que de normal nos fortalecía se convertía en una asfixiante atmosfera.
Tras la discusión traté de evitar a todos todo lo posible. Y para ello me centre por completo en la investigación del cadáver.
Lo había encontrado Gron, el chaval más joven de nuestra comunidad. No reconocimos quien era y no faltaba ninguno de los nuestros, pero sus heridas era largas y profundas. Eso provoco que el miedo a los robabombillas volvió a florecer en nuestro ser.
Tras examinarlo minuciosamente descubrí tres hechos que me mosqueaban.
El primero de todos es que el hombre no estaba escuálido y delgado como nosotros, sino que estaba muy bien alimentado.
El segundo que el corte no parecía de una zarpa o garra. Aun recordaba los cuerpos muertos desgarrados. El corte de este hombre era limpio, de un solo surco y de la misma anchura.
El tercero fue encontrar arena en sus bolsillos.
Encontré en uno de sus bolsillos llenos de arena una cartera. En ella había varias fotos de gente que no conocía, una tarjeta de un videoclub bastante antigua, una carta y su identificación. Su nombre era Redon. La carta estaba llena de apuntes, números, cálculos y otras cosas que no acababa de entender.
Durante un par de días más seguí pistas que nos dejo ese cuerpo, pero nadie había visto ni oído nada. Nadie reconocía los datos de la carta ni la identificación ni las fotos. Al final me di por vencido.
Los días que faltaban para el discurso los malgaste en casa haciendo mala ostia y calentándome la cabeza. Ni el estudio del cadáver me había hecho olvidar la discusión.
Por fin llegó el día. Había dejado al Emperador solo para que pudiera reflexionar. Ahora tenía una oportunidad para que volviera a confiar en él, y un discurso hipócrita para que el pueblo recuperara la fe es lo que ahora mismo no necesitaba.
Estábamos todos en casa, preparándonos. Teníamos que esperar a que la campana sonara. Es la única vez que se hace sonar la campana, durante los discursos de nuestro emperador. La campana suena una vez. Suena bajito, de forma que no retumbe por los alrededores. Por ello tenemos que estar pegados a las ventanas atentos para ver si podemos escucharla.
"DONGGG"
La señal. Todos salimos de nuestras casas y nos dirigimos al subterráneo. Hay susurros nerviosos, muchos están ansiosos por ver que les dirá el emperador.
Nos sentamos en la sala. Erin pone con mimo los papeles en el pedestal y se adentra en la sala trasera. Pobre niña. Siento mucha lástima por ella.
El Emperador aun no sale. Estará preparándose. En un arrebato me levanto y voy hacia la sala. Creo que para aliviar la tensión puedo hablar un poco, aunque sea como buena voluntad.
Conforme me voy acercando siento la mirada de todo el pueblo en mi espalda. No se si me reconfortan o me odian, pero me da igual. Ellos ya han elegido otro camino.
Llego donde el pedestal, y oigo voces en la sala. Avanzo hasta la puerta. Me asomo.
Sobre las rodillas del emperador yace Erin. Tiene un brutal golpe en la cabeza de donde mana sangre como una fuente. El emperador está llorando. En una de sus manos hay una piedra ensangrentada. Con la otra esta anotando algo en su diario. Lo anota con la propia sangre de Erin.
-"¡Pero qué has hecho!"- grito. Pero mi grito no es escuchado por nadie, ya que en ese momento, sobre el pedestal, cae un cuerpo de manera violenta. El pueblo empieza a chillar, todos los temores que habían florecido sobre los robabombillas a lo largo de los últimos días estallan de pronto.
Todos tratan de huir, pero he cerrado la puerta al entrar el último, por precaución. Les he metido en una trampa.
Me giro rápidamente. El emperador está de pie, mirándome. La piedra aun la tiene en la mano y ha dejado tirada a Erin en el suelo. El sigue llorando.
-"Hettar.....". Da un paso hacia mí, levantando la mano con la piedra.
Doy un paso para atrás, pero de pronto veo que en la sala hay otra persona. Detrás del emperador, acuclillada en una esquina, hay una mujer. Y la reconozco. Es una de las mujeres que salía en las fotos de Redon.
Me quedo petrificado. ¿Qué estaba pasando?
Y en un instante el mundo se para. La enorme cristalera de la sala se quiebra en mil pedazos, entrando una figura a través de ella. Una figura humana embozada en una amplia capa.
"Swingggggg". El sonido rasga el aire. Porta una katana.
Me aparta de un golpe. Al emperador le golpea con el mango en la cabeza. A la mujer la destroza de 4 rápidos golpes.
Viendo que no pueden huir por la principal, todo el pueblo se dirige a la sala trasera, desesperados, buscando la puerta de salida trasera. El caos hace que no vean lo que ha ocurrido en esa sala. Y cuando entran soy arrastrado por la multitud.
Para mí ya no queda Imperio.
El Caos fue disipándose lentamente. El Emperador volvió, pero parece que el golpe y lo ocurrido aquel día lo había trastornado. Se comportaba como un adolescente idiota y no recordaba nada de lo ocurrido. El pueblo no había visto lo que pasó en la sala, así que me lo guarde para mí.
Han pasado ya cerca de tres años. Han llegado muchos refugiados a nuestra comunidad, pero la asesina nos ha diezmado lentamente. Hasta hace unos dos meses, pero esa historia ya la conocéis.
//En la próxima entrega fin al 2º Capítulo. Mi encuentro con el Emperador.
La asesina. Adios al Imperio. (Parte I/II)
Restos del diario quemado del Emperador. Narran los sucesos ocurridos durante el duodécimo aniversario de su Imperio.
Desde que Hettar me trajo de las montañas no he encontrado la paz. Veo los sueños de mi abuelo inalcanzables. Esta gente me quiere y me agradece lo que he hecho. ¿Pero seguirían agradeciéndome los cultivos que ahora devoran con avidez, seguirían respetándome y queriéndome si supieran lo que hice para obtener este poder?
Como me dijo mi abuelo, no son preguntas que debe hacerse un hombre. A fin de cuentas el fin siempre justifica los medios.
Hoy debo dar un discurso al pueblo. Un discurso por el duodécimo aniversario de mi llegada a esta comunidad. No será un gran discurso, ya que lo realizaremos en la sala insonorizada en el interior de las cuevas. De esa forma es imposible que mi voz llegue a los confines del mundo. Pero esos sueños de juventud se han desvanecido a lo largo de estos años. Ahora sé que podría escuchar mi voz...y prefiero seguir callado.
Durante estos 12 años he comprendido los cu...
Continúan 3 páginas quemadas.
...a Hettar y los suyos me ha cambiado. Antes solo debía proteger mi poder, ahora protejo decenas de vidas a mi cargo. He adoptado a una pequeña huérfana y ya lleva 5 años conmigo. Le he enseñado a leer y a escribir y cada día habla más. Le divierte escucharme mientras preparo mis discursos, y aprende como entusiasmo las artes del cultivo que poseo.
Le he llamado Erin, que en mi lengua materna significa "bienaventurada".Ellos están aprendiendo de mí a cuidar la tierra. Pero ellos no me enseñan nada. Solo Hettar, que cada mañana viene a despertarme y dar un paseo mientras hablamos. Me ha explicado el miedo, el terror. He comprendido el peso de la oscuridad y las carencias previas a mi venida. Antes solo veía el futuro dorado que traía conmigo. Pero lentamente ese futuro se ha cubierto de las sombras que existen en el mundo. No ha sido culpa de Hettar, ni de esta comunidad. Ha sido culpa de mi abuelo por ocultarme el mundo durante tanto tiempo.
Pero son justo esas sombras las que hacen que no falle en mi misión. Liberar de las sombras al mundo es mi objetivo ahora.
Páginas arrancadas y algunas quemadas...
...me ha ayudado en mi discurso. Se lo ha pasado muy bien y me ha escuchado atenta cada frase que pronuncio. Desde que discutí con Hettar Erin ha sido mi único apoyo.
Ahora no sé qué decirle al pueblo. Las frases que apenas hace una semana tenían sentido ya no lo tienen. Antes había esperanza, ahora solo trato de tapar los miedos con palabras vacías.Y la culpa es de ese maldito cadáver. No se han visto Robabombillas desde hace casi 7 años...pero entonces…
Páginas quemadas……ste secreto. Con su muerte solo yo lo poseo y las lagrimas que derramaré hasta el fin de mis días lo ocultarán.
“Sodoth auer Erin”
El resto del diario esta quemado.
Como conocí al Emperador. III/III
Pasaron varios días en los que estuve con fiebre en la cama. Unas expertas manos me recolocaron el brazo, me curaron las heridas y me dieron de beber un tónico de sabor amargo.
Tuve pesadillas sobre mi infancia y la oscuridad. Grite y llore, pero esa mano siempre estaba apoyada en mi frente, calmándome.
Una anciana y profunda voz que me guiaba hacia la luz. Y una frase que retumbo en mi mente durante mis delirios.
"Alguien debe reinar para que vuelva la luz."
Hasta que un día pude abrir los ojos. Note que la fiebre se había marchado. Sentí que mi cuerpo estaba curado. Me pregunte cuantos días habían pasado. Tampoco podría retrasarme mucho más, o mi pueblo empezaría a comerse entre ellos.
Mire a mí alrededor. Había una infinidad de espejos en las paredes. Yo estaba tumbado en una cama inmensa. Al tacto parecía que las sabanas eran de terciopelo o un material similar.
Salí de la habitación, y me encontré con la oscuridad del yermo. El camino que había recorrido, a través de las montañas. Enormes edificios y hoteles derruidos que protegían la pequeña casa de madera en la que había permanecido dormido. Por un segundo la leyenda de Andorra me desilusiono. No había cultivos. No había gente. No había nada. Y la lluvia no ayudaba nada a mejorar el lamentable estado de la ciudad.
Empecé a andar por la ciudad destrozada, pensando. No había visto al anciano en la casa e imagine que me lo encontraría en la ciudad.
"Hey!!!!" -oí.
Rápidamente me di la vuelta y busque cobertura instintivamente. De un 4º piso de uno de los rascacielos había una sombra saludándome. La sombra se descolgó por una cuerda hasta el suelo y se acerco corriendo hacia mí. Cuando estuvo cerca lo vi por primera vez.
Con el pelo mojado por la lluvia, unos empapados rizos rubios le caían por la cara. Una barba corta muy perfilada le daba un regio aspecto y unos ojos azules me miraban sin ocultar malicia o engaño. Apenas vestía con algo más que un pantalón, y pude ver que estaba muy bien conservado. Demasiado teniendo en cuenta la escasez de comida. Nosotros estábamos en los huesos y se nos marcaban las costillas. El estaba musculado y fuerte. Pero lo que más me llamo la atención fue su sonrisa. Una perfecta hilera de dientes blancos que mostraba sin parar.
"¿Cómo te encuentras? ¿Seguro que tienes fuerzas para levantarte?"-me pregunto.
-"¿Quién eres?"-pregunte con esfuerzo.
-"¿Yo? Yo soy el rey de Andorra tío."
-"¿Y el hombre anciano?"
-"¿Mi abuelo? Ven, agárrate a mí, te llevaré hasta el."
Estaba a punto de desfallecer. He de decir que no tenía mucha energía y el hambre no ayudaba mucho. Me agarro con su hombro y me cargo sin ningún esfuerzo.
Avanzo a través de los enormes edificios mientras la lluvia caía. No hablamos nada durante la pequeña caminata.
Y salimos de la ciudad. Vi que me conducía a destrozada iglesia apartada de los edificios. La rodeo y vi un enorme solar lleno de tumbas. Avanzamos a través de ellas hasta que alcanzamos la única que estaba en buenas condiciones. Y lo que más me sorprendió. Sobre la tumba había una flor fresca.
-"Mi abuelo."-dijo el rey de Andorra.
Leí la tumba.
"R.I.P.
Walter II.
Rey de Andorra.
"
-"Pero...esta muerto."
-"Si, murió hace unos 4 años."
-"Pero él me ha cuidado estos días..."
-"¿El? Nono, el es el hombre anciano. El que te ha cuidado soy yo. Las setas te han causado alucinaciones tío."
Estoy demasiado débil para esto.
-"¿Y la flor?"
El sonríe.
-"Te lo enseñaré."
Me vuelve a cargar. Me lleva a una caverna detrás de la iglesia. Descendemos unos cuantos metros. Y cuál es mi sorpresa que al fondo distingo una nítida luz.
Cuando llegamos me deja en el suelo con cuidado. Mis ojos rápidamente se acostumbran. Veo infinidad de piedras que irradian luz. Y al fondo de la bóveda miles de plantas que crecen.
-"Como es posible."-digo con la voz cortada.
-"Ni yo mismo lo sé, pero mi abuelo me dijo que haya donde yo esté la vida crecerá. Ese es el poder de un rey."
Le miro. El está llorando.
-"Porque lloras?"
-"Porque me llamo Walter IV y tengo un sueño y una misión. Reino Andorra y veo este cultivo. Si reinara sobre el mundo todo volvería a vivir."
Recuerdo la frase en mi cabeza. "Alguien debe reinar para que vuelva la luz."
Y durante horas estuvimos en silencio, contemplando los cultivos de la bóveda.
Lo que ocurrió después se puede resumir fácilmente. Tras hablarlo, le inste a que viniera conmigo. Independientemente a la chorrada de donde él vive las cosas crecen el tenia cultivos, y yo tenía una comunidad hambrienta. El acepto, comento que era lo que estaba esperando. Y regresamos. La gente se alegro mucho cuando vio la comida que transportamos en carros. Gracias a Walter IV, y aunque parezca imposible, pudimos volver a cultivar (aunque fuera en el subsuelo). En aquella época descubrimos que los robabombillas ya no estaban, y aunque nos habíamos vuelto ya silenciosos por naturaleza, pudimos volver a sonreír.
En un acto más simbólico que otra cosa nombramos a Walter Emperador. La esperanza volvió a nuestros corazones, y el sueño de Walter empezó a cobrar forma...
Hasta que hace unos meses todo se fue al carajo.
Fin de "Como conocí al Emperador".
Próximamente "La asesina. Adios al Imperio."
El fuego no quema
Que pasa gentuza.
Hace tiempo que me pire. Deje tirado al imbecil de Hettar en las putas montañas esas que me lo iba a comer pero paso de la puta carne cruda (a menos que sea un buen coño joder) asi que pire a por un mechero o un par de piedras pa hacer fuego como los voiscut esos.Asi que tire por el camino. Me tube que pegar con unos cuantos lobos y eso, pero taban tan jodios de ambre que con un par de ostias los deje ahi tirados. Pero cada puto día tengo mas ambre.
He llegau hasta una ciudad echa mierda donde hay una torre grande de cojones e encontrado a refugiados como nosotros pero son pocos y no tienen fuego asi que los he jodido pero bien meandoles en el agua jajajaja.
Ademas ablan como afeminau, mariconazos todos ellos. No les entiendo una mierda asi que me pirare pronto.
De lo poco que les e entendido hacen gestos de temor señalando a lo que creo que es parriba. Y hacen señales de fuego.
Asi que voy a ir hacia donde me dicen.
Volveré a escribiros. Si por lo que sea hettar vuelve, lo guardais para que me lo coma.
A dar por culo maricas!!
Carta de Minion, el Buscador del Fuego. Año 3 del Emperador.
Como conocí al Emperador (Parte II/III)
Camine durante muchísimo tiempo (lo justo un par de días, pero ya sabéis como es el hambre a la hora de caminar) a través de las devastadas montañas de los pirineos.
Solo, hambriento y armado con un palo para ahuyentar a los feroces animales que me asediaban.
Y al final llegue a la cima de la más alta de las montañas. Por un segundo pude ver el horizonte. Pero no debía engañarme, todo era oscuridad.
Caí sin fuerzas al suelo, y empecé a deslizarme lentamente hacia abajo. Ya no quería ni caminar.
El problema de este acto fue no darme cuenta que estaba ladera abajo...por lo que en seguida empecé a rodar y a golpearme contra las piedras sin control alguno hasta alcanzar el suelo. Estaba muy herido. Los golpes me habían sacado un brazo y no podía levantarme del dolor.
Pero justo delante de mí ante mis ojos, había una pequeña seta.
Conseguir mover la cabeza lo justo para tener una visión más global de donde me encontraba. Y me di cuenta que había llegado a la misteriosa región de la que hablan las leyendas.
La región oculta entre las montañas. Allí donde las cosechas prosperan. El lugar desde donde el hombre puede dominar el mundo entero.
Había llegado a la región antiguamente llamada Andorra....
El extraño ermitaño.
Tarde bastante rato en poder conseguir levantarme. Me recoloque el brazo y engullí con avidez la seta. Qué más da que fuera o no venenosa, por lo menos podría comer.
Craso error.
Colores amarillos y rosáceos empezaron a impregnar la oscuridad que me rodeaba. Las montañas se convirtieron en pequeños montículos que podría saltar con las al as que me habían crecido en la espalda. Un sol con boca y ojos me miraba sonriendo, mientras bailaba junto a las nubes.
Empecé a volar, mientras reía a pleno pulmón. Saludaba a la gente que veía en el suelo.
A lo lejos vi un parque de atracciones. Un enorme tobogán que rozaba las nubes. Me encamine hacia ese lugar.
Al tomar tierra las alas desaparecieron, y apareció en mi mano algodón de azúcar. Un pequeño ojo con patitas empezó a guiarme hacia la entrada del tobogán. Tenía un ascensor que me subiría hasta la zona más alta.
Al llegar me senté en el tobogán, conté hasta tres y...
"UIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!"
La mayor felicidad del mundo. Mientras me deslizaba por el enorme tobogán veía el cielo como se iba moviendo.
Mire hacia abajo, me preguntaba donde caería. Vi un inmenso cojín. Parecía divertido. así que empecé a empujar con mis brazos para ganar velocidad.
"Más rápido, más rápido"-grite.
Y al caer sobre el cojín miles de plumas blancas llenaron el mundo. Y conforme las plumas caían de nuevo al suelo dejaban al descubierto un mundo oscuro, sin colores ni toboganes.
"Setas alucinógenas"-pronuncio una anciana voz a mi lado.-"No deberías comerlas con el estomago vacío."
Continuará...
Abstracción sideral
Fecha estelar 184528. Astronave Neptuno. Comandante Arton Siches informando.
Nada de todo lo que nos ha ocurrido podría explicar la situación actual.
Hace aproximadamente 30 años abandonamos el planeta tierra para realizar una exploración espacial. El proyecto era un top-secret del gobierno. Una de esas misiones que de traer resultados se guardarían en el Area 51.
Embarcamos en un nuevo prototipo de nave espacial, una Astronave.
Combustión de fusión fría, movimiento cuadrangular, armazón de titanio plasmático. Visto desde fuera es impresionante. Antes darías tu vida por asegurar que viste una estrella caer que una nave aterrizar.
Las ultimas tecnologías para el mas ambicioso de los proyectos. Encontrar otro planeta para colonizar y explotar recursos.
Me ofrecí voluntario para este proyecto. Era un buen militar. Mi expediente era intachable. No tenia familia con la excepción de un tío tercero perdido por Europa. Mi vida era mi profesión, y la exploración de otros mundos había sido mi sueño desde niño.
Junto a mi gran amigo Gibert y un pequeño grupo de científicos, saltamos al espacio con la misión de regresar a la tierra 30 años después con informes de planetas con posibilidad de establecer una colonia humana.
No os podéis hacer una idea de las maravillas y terrores que he llegado a ver a lo largo de estos 30 años. Gracias a las capsulas criogenicas apenas he envejecido 5 años y me ha permitido visitar multitud de planetas.
Pero ahora, 30 años después, vuelvo yo solo al planeta tierra. El único superviviente de una misión suicida. El único que ha visto el horror y la oscuridad que existe fuera.
Y ahora, imaginaros mi gesto de desesperación, mis lagrimas de llanto, cuando tras llegar a las coordenadas cercanas al planeta tierra, cuando al salir de la cámara criogenica, solo he visto oscuridad.
¡Gibert!¡Han apagado también el sol! ¡Ya han llegado hasta aquí!
Ya no hay esperanza.....por eso hago esta ultima narración en mi cuaderno de bitácora. Voy a descender a la tierra. Si han llegado hasta aquí, todo esta perdido. Así que destruiré por completo el planeta.
Si alguien escucha esto algún día, espero que comprenda que no es la desesperación, sino la salvación la que me obliga a realizar este atroz acto. La salvación del mismo universo.
A partir de aquí seguiré mi camino sin mi rango de capitán. Descenderé a la Tierra y volare su nucleo.
Fin del comunicado.
Como conocí al Emperador (Parte I/III)
Cuando los robabombillas atacaron nuestro planeta, su primer acto fue oscurecer el sol. A partir de ese momento fue cuando empezó la cacería. Cuando todo estuvo a oscuras y la población fue diezmada, los supervivientes de los gobiernos se reunieron.
Los robabombillas aprovecharon este hecho para erradicar de raíz el liderazgo de nuestra sociedad en aquella época.
La humanidad, sin un líder que los condujera, sin científicos ni técnicos ni abogados (tampoco los íbamos a necesitar en el futuro, no se porque se los cargaron...) avanzábamos sin rumbo fijo entre las sombras. Nos escondíamos. Nos reuníamos para hablar en susurros. Nadie sabía que hacer.
Tras su devastador ataque los robabombillas se marcharon, pero nos dimos cuenta al mucho tiempo. El miedo existía en nuestros corazones, el miedo a la oscuridad y a la muerte.
Sin saber aun porque ni como, una comunidad se estaba formando en el norte de España. La gente venia escondida y llegaba a nuestra ciudad. Tal inmigración tuvo 1 consecuencia buena y una mala. La buena fue que eramos más, lo cual nos permitía escuchar noticias de fuera y ayudarnos unos a otros para montar fortificaciones y barricadas. La mala fue el asunto de los alimentos.
Un día nos reunimos un grupo bastante grande en un solar abandonado. Nuestros ojos se habían acostumbrado a ver de cerca, así que la reunión fue escrita (horrible y larguísima...). Tras finalizar se decreto que un grupo de 6 personas viajarían al norte, a las montañas, para buscar alimento. Si no volvían serían 6 bocas menos que alimentar, y si tardaban más de un mes se decreto que el canibalismo sería moralmente válido independientemente a las creencias que tuviéramos.
A que no adivináis a quien le toco ir a las montañas junto a 5 hombres desvalidos, hambrientos y lujuriosamente insatisfechos (durante el ataque de los robabombillas los niños y las mujeres fueron las primeras en caer. Las decisiones de los robabombillas aun son inescrutables, pero más adelante en la historia descubriréis porque es así)?
A las montañas solo llegamos 2 de la expedición. El resto murió por hambre o devorado por las bestias salvajes (al principio pensábamos que eran robabombillas, pero al descubrir que ya no estaban descubrimos que los animales también tenían hambre...).
El nombre de mi acompañante era Minon.
Durante todo nuestro viaje Minon se dedico a hablarme una y otra y otra y otra y otra vez sobre la perfección y la maravilla que son las hembras humanas (el usaba ese termino).
Que si los pechos, que si follar, que si dar por todos lados, que si una cosa o la otra. Un pobre diablo que antes del ataque me habría dado asco, ahora solo me daba pena y me cansaba su insidiosa conversación. Una y otra vez me explico con pelos y señales todas las tías con las que se había liado, que les había hecho, como había pasado de ellas y había ido a por otra. Apasionante...
Como decía llegamos a las montañas solo nosotros. Estábamos destrozados de la marcha, justo habíamos podido comer algo 3 días antes. Daba igual que viéramos...una piedra...un árbol....aire.....Veíamos pollo asado y otros manjares.
Y en un descuido, así como que no quiere la cosa, Minion intento comerme. Me golpeo con una piedra y caí inerte al suelo.
Lo que paso mientras estuve inconsciente no podría describirlo, ya que no lo viví. Pero cuando me levante me encontraba solo en donde me había golpeado, y había una nota atada a mi frente.
"No me gusta la carne cruda, así que he ido a por fuego. Espera aquí hasta que vuelva."
Así fue como conocí a Minion el buscador del fuego. No le volví a ver, pero cuando volví a mi pueblo con el Emperador le reverenciamos por llegar hasta las montañas. Realmente me gustaría pensar que ha tenido suerte en su busqueda.
Continuará...
De camino al Emperador
Finalmente fui capaz de recuperar el control de mi cuerpo.
Fue en el momento en que arrancaba con un simple gesto la cabeza del último robabombillas que continuaba en pie.
Todos sus sesos y una pestilente sangre oscura se derramaron por el suelo de piedra. El cuerpo del robabombillas cayo inerte a mis pies, y entonces retome el control.
Estaba doblado. Los brazos los tenia colgando hinchados y doloridos.
Prácticamente caí de culo en el suelo porque mis piernas cedieron.
Mi ropa estaba echa jirones.
Mientras veía mi cuerpo desgarrar a los robabombillas mi cuerpo respiraba normal, se movía rítmicamente. Ahora apenas podía coger respiración del cansancio, no podía ni levantarme.
Me tumbo en el suelo a tomar el aliento.
Empieza a llover, eso me alivia.
Tiene que ser una curiosa imagen, yo tumbado en el suelo rodeado de miles de robabombillas destrozados.
**HA SIDO INTERESANTE, ¿VERDAD?** -dijo la voz de mi cabeza.
Ha sido alucinante.
Siento una presencia a mi lado, donde unos contenedores. Son los míos, mi gente. A aquellos a los que hasta hace dos meses protegí de la mujer de la katana. Cuantas cosas han pasado, ahora me tendrán miedo.
Se acercan a mi, pero yo no puedo moverme. Me elevan entre 10 y silenciosamente me cargan. No puedo ni mirar a mis lados para ver donde estoy, por donde me llevan, pero se que vamos directos al palacio del Emperador. No dicen nada, siguen siendo silenciosos. Costo muchas vidas que lo fueran. Que orgulloso estoy de ellos.
Que cansado estoy. Que refrescante es la lluvia.
Duermo....
Lentamente abro los ojos. Estoy tumbado en una cama.
La habitación esta llena de espejos, realmente el Emperador sabe montárselo bien. Lastima que ya no haya luz para ver.
Me levanto, me froto la cabeza, me vuelvo a tumbar. Realmente estoy destrozado.
Pero nadie viene a ver si he despertado, supongo que tengo algo de tiempo para descansar. Aunque estoy roto nunca me había sentido tan bien, tan en paz. Pienso con absoluta claridad.
Empiezo a recordar cosas, mi viaje hasta ahora, como llegue aquí, el Emperador...
Recuerdo como conocí al Emperador. Era un día lluvioso, como hoy......
*/Continuará. El próximo capitulo del Episodio II será Como conocí al Emperador./*
Encarnizada derrota
Los hechos que acontecieron tras encontrar mi propia tumba solo los puedo narrar. No pude tomar control de mi cuerpo hasta pasadas unas horas, y tras ver una masacre como la que nunca se ha visto en el mundo.
Cuando aquel robabombillas me ataco, mi cuerpo reacciono solo. Agarro su garra, deteniéndola con una sola mano (una cosa inaudita teniendo en cuenta el tamaño y la fuerza de los robabombillas). Solo apretando destrozo la garra el mil pedazos.
A partir de ese momento mi cuerpo se levanto y empezó a avanzar lentamente, mientras miles de robabombillas saltaban y cargaban contra mi.
De simples manotazos los robabombillas rebotaban, heridos o muertos, a metros de distancia. Era como un Garra Roja caminando por un cultivo de humanos.
La desconexión con mi cuerpo provoco que mi consciencia se encontrara libre, permitiéndome entrar en mi mundo interior. Un mundo en el que hay una mesa redonda de madera, con 15 sillas. En cada una de las sillas hay 15 yo. Y hablamos.
-"Joder, he visto nuestra tumba. Que mierda opináis sobre eso?"
-"Ni idea macho. Todas las pistas que tenemos es la muerte de nuestra madre, dos tías que se han pirado antes siquiera de proponer algo indecente y un extraño sueño."
-"Es cierto, el sueño. Salia un muñeco de trapo, verdad? Me pregunto donde estará ahora."
-"Eh tíos!"-dijo el yo que estaba asomado a la ventana (los ojos).-"No sabía que fuéramos capaces de hacer esto."
Todos nos levantamos y fuimos corriendo hacia el enorme ventanal.
Nuestro cuerpo estaba haciendo una carnicería con los robabombillas.
-"Esto deja muchas incógnitas. Cuando despertamos del sueño pensé que habían sido las mujeres las que habían provocado la debacle. Tal vez huyeron de nosotros."
-"Puede ser. De todas maneras me sigue dando mala espina el asunto del muñeco de trapo. Los recuerdos que tengo de ese muñeco son muy vagos."
-"Pero sabemos muy bien quien podría hablarnos de ese muñeco. Por muy imbécil que sea el recuerda todo."
-"No me gustaría ir a hablar con el, ya sabes que no lo aguantamos."
-"Pero puede que su poder nos resulte útil, ademas, le estamos limpiando la parcela de robabombillas. O estará agradecido o nos tendrá miedo."
-"......."
-"Vale. Hettar, ponte a hacer palomitas, no podemos hacer nada más que mirar hasta que recuperemos el control de nuestro cuerpo."
-"¿Y después?"-pregunto el Hettar que ayuda a dar una frase final buena a este post.
-"Después iremos a ver al Emperador.".
La muerta verdad
Pasaron fácilmente 3 horas hasta que mis ojos pudieran aceptar tal cantidad de luz. Supongo que vosotros consideraríais que la luz es tenue, incluso muy baja.
Pero al no estar acostumbrado a verla, mis ojos no están preparados, y me arden con solo atisbar ese foco de luz.
Al fin mis ojos se adecuan a la luz. Tengo que avanzar con los ojos entrecerrados y la mano por delante, pero veo por donde camino. Empiezo a recorrer los túneles de la extraña gruta donde he caído, hasta que finalmente llego al final. Hay una pequeña bombilla alimentada por un cable que sale de bajo tierra.
Bajo la pequeña bombilla hay una lapida. Una inscripción en ella.
Aquí yace mi amado y querido hijo.
Que la luz de Dios te guié hacia su reino en este mundo de oscuridad.
Perdona a tu madre y a tu padre por lo que harán con tu cuerpo, ya que en el reside la clave para traer la luz al mundo.
R.I.P.
Hettar
1984-2031
Retrocedo aterrado.
Corro fuera del tunel.
Salgo de esa maldita casa. De esos churros, de las katanas, de los aparatos viejos. Corro y me caigo por el barro de la colina, me vuelvo a levantar. Sigo corriendo.
Sin pensarlo siquiera me dirijo al poblado. Estoy en shock. No puedo ni gritar de la confusión que ahora mismo me embarga.
De pronto, llegando al poblado, un robabombillas se pone en mi camino. Yo solo sigo corriendo. Salto cuando estoy a punto de cruzarme con el.
"YAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH". Grito de terror.
Choco con el robabombillas. Caemos los dos al suelo.
Rápidamente el robabombillas se levanta y levanta sus afiladas garras sobre mi cuerpo. Estoy en el suelo hecho un ovillo, llorando. Lleno de barro y suciedad. Desesperado.
Su garra cae rapida y despiadadamente. Voy a morir.
**CHACK**
Algo ha pasado. Alzo la mirada.
Mi mano tiene agarrada la garra del robabombillas.
No me ha tocado.
La garra no ha llegado a tocarme.
No controlo mi mano. Esta empieza a apretar la garra del robabombillas.
**crrrkacckkkkkk**
La garra del robabombillas se parte en dos, haciendo que pierda el equilibrio y chille de dolor.
Vienen más.
Mi cuerpo se levanta.
Y yo no lo manejo......












