Democracia
Democracia
Me ha tocado ser segundo suplente del segundo vocal de una mesa durante las elecciones de mañana. Que putada. Me tengo que levantar mañana a las siete de la mañana y realmente me lo planteo y me parece una subnormalada como un templo. ¿Para qué? Para que mañana me digan que todo va a seguir igual pero con distintas marcas. Realmente no tiene sentido. Nos han vendido algo absurdo. ¿Que más daría que me tocara el puesto de segundo vocal? Me jodería mis planes del día. Me pasaría un día aburrido poniendo cara formal en una pantomima social que no tiene sentido.
Sonreír y procurar no ser nadie. Ser un burócrata. Mi pregunta sigue siendo: ¿Para qué? Para que la gente pase por unas urnas fingiendo ser seria y haciendo... ¿Qué? Depositando unas papeletas y tachando unos iconos que hacen.. ¿Qué? Que elijamos a quienes nos dirigen.
Sin embargo si la cuestión es si nos sentimos o no representados en este sistema sólo hay que observar cual es la dinámica de las elecciones a lo largo del tiempo. Pierde el último partido que más profundamente ha metido la pata. Cuando gana el partido socialista se debe a errores del partido popular. Cuando gana el partido popular se debe a los errores del socialista. La mayor parte de la gente no varía su voto ni su opinión política debido a estos errores. Menos aún al valor que se le dan a las ideologías de los partidos o a sus programas. Lo que cambia es quienes dejan de votar. Dejan de votar aquellas personas que se ven desengañadas por el juego político o por sus partidos. Entonces, si el panorama realmente es invariable y las preferencias de las personas carecen del poder de cambiar la mesa de juego... Si realmente todos somos conscientes de que un cambio de gobierno probablemente no venga de la mano de un cambio en mí día a día... Si yo a nivel personal no valgo nada para el sistema... ¿Cuál ha de ser mi actitud ante mi posible asignación de un supuesto cargo de responsabilidad de cara a unas elecciones?
Bien, aquí viene mi respuesta. Yo pasaría mogollón del tema. Por supuesto cumpliría con mi papel, pero no sería serio. ¿Saben quién soy? Un caso estadístico. Un gato.
Mañana entraría de mala gana. Simplemente me sentaría y torcería el morro. Los que estuvieran en mi mesa me dirían. "¿Pareces de mal humor?" Y yo simplemente diría lo mismo que piensan ellos. "Qué putada. Me toca los cojones estar aquí, realmente no le encuentro ningún sentido. Básicamente estamos aquí para representar un círculo de la burocracia del que todos participamos. Pero no es así. Yo podría pasarme aquí un rato pasando votos, que al final siempre hay un eslabón corrupto. Más arriba o más abajo. Va a existir alguien como yo al que el sistema ni le va ni les viene y que realmente prefieren influir. Hay grados de influencia. Yo puedo medir mi efecto en la realidad en la medida que me merezca mojarme.
Por ejemplo. Los votos que yo pudiera añadir en una sola mesa serían los de mi buzón particular, para no llamar la atención y cuando no hubiera nadie por ahí, a ciertas horas que se queda uno solo. Por ejemplo a la hora de comer. Y ahí juguetearía a ser malo: metería unos cuantos votos que me hicieran gracia en el momento a partidos minoritarios. Me acordaría que los he metido. Y cuando cerraran las urnas yo tacharía los votos que me han parecido divertidos. Veinte o así. La única razón para hacerlo es que puedo hacerlo. Y que realmente nadie me va a decir nada. Porque no cambio nada. Miento, es posible que yo fuera multado o recibiera algún castigo peor por corrupción, pero mi capacidad de influir al resultado global sería nula. Puedo hacerlo. Sí. Está bien. No.
Pero se puede hacer. Lo haría. Sin embargo siendo serios y dado de que carezco de ambiciones, mi paso añadiría ¿3?, ¿4 votos? en una primera lista que yo meto en un sobre. Yo, ciudadano de a pie que paso un número. Ya, y ¿A dónde va?...
Buena pregunta. La realidad es que no tengo ni idea. Si lees por encima el manual de mierda te das cuenta que no lo sabes. A unos señores. Ya. Cualquier hijo de vecino se puede declarar interceptor. ¡Que curioso! Y ese señor se lleva el sobre en el que yo he apuntado mi recuento. Por supuesto con todo el formalismo. No me cabe duda que es posible que viniera un señor con corbata que estampara una firma y tal vez hasta un sello en el papel que me he pasado todo el día confeccionando. Ese papel iría a un sobre y yo volvería a mi casa satisfecho, o no, de haberme ganado 60€ y no volvería a pensar en ese sobre que ya estaría de camino a... De nuevo. ¿A dónde? A ninguna parte. A dónde ya no lo sé ni me interesa. La clase burócrata hacen sus cosas y me dicen por televisión que ha pasado. Realmente no se más. Y realmente estoy en la calle como un gato. Sin afectar la realidad. Salgo al jardín del mundo y juego. Cambio unos 3 votos porque sé que hay gente como yo, pero peor. En el mundo hay gente mezquina dispuesta a hacer algo malvado sólo por diversión. Por jugar a ser malos. ¿Quién no haría cosas peores por dinero?
Por tanto, mi pequeño efecto maligno, carece de cualquier tipo de efecto si nadie se entera.
Pero eso no es lo peor. Lo peor es que aunque el sistema no estuviera corrupto, mi terrible acción de atentado contra el espíritu de la democracia no tendría ningún efecto en la realidad. Lo cual nos viene a demostrar que ni haciendo trampas podemos cambiar el sistema. Que nada de lo que hagamos va a valer nada porque sólo somos individuos.
Ahora sabéis cómo soy. Si queréis que esté en la mesa: bien, si no, que se quede otro." Si me dejan quedarme me quedo. Gracias a Dios yo me he dado como segundo sustituto y tengo cosas mejores que hacer como jugar con mi ovillo y dirigir mi vida y si no salgo elegido no haré nada.
Soy un gato. Malo, pero no soy lo peor del mundo.
Miau.
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