El tiempo asignado a cada uno.

O “La Historia de la mujer que llegó pronto al autobús.”

Los días que nieva o llueve a cantaros, en vez de subir en bici, subo en autobús. Y de esta forma llego a la plaza de las Merindades donde siento la ciudad en plena ebullición. Coches, motos y autobuses se empujan los unos a los otros para alcanzar su destino. Y en medio de todos ellos están los peatones.

El otro día presencie algo que me ha parecido peligroso y una muestra increíble de lo q despreciamos la vida en pro del tiempo ganado. El semáforo estaba en rojo y llovía a cantaros. De todos es sabido que la conducción se vuelve temeraria y torpe cuando el asfalto esta mojado.
Una mujer que estaba esperando a cruzar, a mi lado, vio como la “12” pasaba delante de nosotros. Su cara se convirtió en nervio y mirando a un lado y otro empezó a cruzar.
Los coches pasaban y me recordó a la mítica escena de las películas de hollywood de persecuciones a través de una marabunta de coches.

En realidad existió un riesgo, pero por suerte no ocurrió nada y la mujer consiguió llegar a su bus. Pero…. ¿mereció la pena el riesgo por llegar a su destino puntual en vez de 10 minutos tarde?

Me hizo reflexionar un poco sobre como gestionamos nuestro tiempo y como, a veces, nos convertimos en completos caballos desbocados sin necesidad.

Hoy, en Hettar&Hatta, os invitamos a reflexionar un poquito sobre el tiempo que le dedicáis a las cosas. Y, si podéis, haced este experimento.

Al menos una vez al día en lo que queda de semana, justo antes de hacer algo que normalmente hacéis sin pensar, parad un instante. Un segundo para respirar hondo y pensar en el tiempo que os va a llevar, el tiempo necesario para alcanzarlo, el tiempo en general.

MyH_CLOCK_FreeGOOD2

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *