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El fin del mundo, fin de la melancolía

melancolía: Tendencia a la tristeza permanente:

Ya son muchos años…tantos que hago memoria y me sorprendo a mi mismo.

Veo por la ventana como llamas de fuego caen a la tierra, destrozando todo a su paso. Las personas huyen de este castigo, se refugian. Pero el fin de la existencia es inevitable. Al fin y al cabo hoy es el fin del mundo.

No obstante todos sabemos que a pesar del azufre, de los cadáveres y de los gritos, mañana saldremos por lo viejo con la motivación de siempre a beber birritas y cubatas como si no hubiera domingo. Así son los fines del mundo, relajados, algo que tiene que pasar de vez en cuando.

Llevo ya varios meses con la idea en la cabeza. Si que hay un mundo que va muriendo, que llega a su fin. Leo los primeros posts de “La Melancolía del pene ejecutor”. Allá en 2006 cuando empecé a escribir mis cosas. Cuantos momentos han pasado, cuantas historias. Leo la evolución a través de los meses…la vida que ha ocurrido.

Ya era hora de que el mundo terminara. Estaba bastante jodido a mi entender el mundo. Lleno de avaricias, tramposos, dinero, injusticias y suciedad. De vez en cuando una limpieza no esta nada mal.

Hace algún tiempo, cuando fui a vivir con David, un día estabamos muy emporrados en casa y comentamos que el mundo necesitaba una catastrofe. Algo que hiciera que los humanos levantarán la cabeza. Diezmar a un alto porcentaje de la población, no se, un maremoto bestial, un apocalipsis zombie. Lo necesario para que las personas se sintieran pocas, solas y confundidas. Eso volvería a dar valor a sus acciones. Se valorarían a si mismos y merecería la pena ser humano.

Hace mucho tiempo tuve un sueño. Era un mundo en el que las convicciones de los individuos no podían cambiar. Yo giraba sobre mi mismo, sobrecogido por el poder de aquel mundo, confuso. Por desgracia desperté, aquí, en el mundo real.

He tomado una decisión. Voy a dejar durante unos meses el blog, y no se si continuaré después de esos meses. Voy a cambiar la página web, recoger todos los escritos y aunarlos por historias. Crearé un diario y un par de libros de historias. Los leeré, y lo más probable es que me emocione leyendo algunos relatos pasados. Finalizaré las historias, pero ya por mi cuenta, no escribiéndolas aquí. Y cuando esten terminadas, os las daré. Habrá una última publicación más, cuando todo este preparado para daroslo.

Y todo esto es porque hoy es el fin del mundo. Se acabó la melancolía. Hay que vivir. Si no fuera el fin del mundo puede que la cosa cambiaría, pero cuando llega el final hay que tomar decisiones, sin lamentarse de lo que pasó. Justo lo contrario, alegrandosé porque ha pasado.

Hoy, como especial “Fin del mundo”, he publicado varios posts. Aquí teneis el desglose de ellos.
2012
El inicio de todo (VideoBlog)
Historias de la Luz – Capítulo Final – Astucia
Historias de Oscuridad – III – Sentimientos encontrados y enfrentados
Historias de Oscuridad – IV – Fin de las Historias de Oscuridad – Luz

Fantasmas del pasado en cartas de amor

Esto ocurrió antes de Semana Santa, pero como me piraba de vacaciones al día siguiente y no pase por el curro, he decidido hacer hoy el post.

Son solo unos pensamientos que tuve después de comer. Pero voy a empezar a contar la historia desde el principio.

Era miércoles. Al día siguiente empezaban las vacaciones de Semana Santa y aprovecharía para quemar adrenalina, disfrutar de un poco de rol y de juegos de mesa (que con lo poco que le doy últimamente tampoco está mal) y quitarme algunas cosas que últimamente me dan vueltas en la mente.

Pero aun quedaba un día, un día de curro bastante duro. Me iba a tocar todo el día en un cliente, cambiando el servidor y montando todo de nuevo. Sin problema, y además hasta me viene bien, ya que el cliente está al lado de casa de mis padres y hoy toca comer allí.
Así que eso, a mediodía me piro del cliente para jalar con mis padres y mi hermano. Tras una copiosa comida me quedo sentado pensando. Habitualmente suelo pirarme tras comer y comentar un par de cosas con mis padres, pero como tengo que volver a la tarde al cliente no tengo gran cosa para hacer, así que me quedo sentado. Y me pregunta mi madre

-“¿Por que no aprovechas y organizas un poco los armarios de arriba? Que ya llevas 5 años sin usar nada de todo eso y hay muchas cosas para tirar.”

Tiene razón.

Me levanto y voy a mi cuarto.

Lo primero que hago es tomar consciencia de como esta mi cuarto, de cómo lo dejé hace 5 largos años. Veo unas fotos viejas. Una de cuando aun tenía 21 años y vivía en Carlos III. Otra de Charlie, mi perro. Una de cuando tenía 13 años y pasábamos el verano en el pueblo todos juntos. La confirmación de mi hermano, ambos dos con traje. Repaso el polvo que cubre los budas, el Trol del NeverWinter Nights. Milo; el caballero de Escorpio; y Hyoga; el caballero del Cisne; están también llenos de polvo. Todos los papeles de la FP, revistas de ordenadores, de videojuegos. Libros. Y miles de papeles entre todas esas cosas.

Todo lo que ha cambiado en mi vida desde que me fui de casa. Todo lo que he hecho y dejado de hacer a lo largo de casi 5 largos años.

Nunca he sido muy de tirar cosas. Me refiero a que en seguida cojo cariño o cargo de valor sentimental cosas que no valen para nada. Y cada vez que me he tenido que deshacer de algo me han vuelto todos los recuerdos de esos momentos. Muchísimas cosas que pensaba que había olvidado me vuelven a azotar con toda la carga que tuvo en su momento. Pero me he dado cuenta de que toca pasar página, y que en 5 años al menos todo eso ha estado cogiendo polvo, y esperándome a que haga algo con ello. Y me he decidido, guardaré lo que tenga que guardar en mi corazón y en mi mente y tiraré mis recuerdos de juventud.

He llenado 3 bolsas de basura. Espadas de gomaespuma, cartas que nos enviábamos en primaria un amigo y yo, fotos de hace mil años de nochevieja, 2 agendas de Bachillerato que me escribí con buenas y queridas amigas. Entradas de conciertos viejas, una revista porno del paleolítico, cintas de cassete, pañuelos de San Fermin de propaganda de Antena 3, circuitos de un escáner, 4 fuentes de alimentación y mil cosas más.

Y de pronto me encontré con una carta. La primera carta que me escribió una mujer. La releo y me emociono. La Melancolía del Pene Ejecutor vuelve con toda la fuerza. Como puede ser que esos sentimientos existieran en ese momento. ¿Dónde queda todo aquello? Ya se perdió, hace muchos años, pero he aprendido que todo ello vuelve a surgir, tarde o temprano. Y con dolor y melancolía destruyo la carta en mil pedazos, mientras guardo esos sentimientos en mí, donde estarán para siempre.

Cuando termino miro las tres bolsas llenas de mil cosas que estuve guardando a lo largo de 10 años de mi vida. Me siento en cierto modo aliviado, como si hubiera abrazado mi pasado. Sé que me he perdonado por muchos de mis errores y me he dado palmaditas en la espalda por muchas de mis victorias. Respiro hondo, me cambio y me voy a currar con una sonrisa.

PD- El Jueves post sobre las vacaciones de esta Semana Santa con el Super Reportaje de “Etxepare en los Rúnicos”.